jueves, 30 de agosto de 2012

Cayetano Santos Gordino: "El Petiso Orejudo"


Es uno de los asesinos mas famosos que se recuerda. Paso a la historia con ese dudoso merito, y su nombre aun produce escalofrios cuando se recuerda lo cruel de sus crimenes.

A los 16 años, Cayentano Santos Godino, conocido como el "petiso orejudo", se convirtió en el primer criminal en serie en la historia policial argentina.

Es un caso de una criminalidad horrenda, se trata de un caso de "hombre-fiera", un hombre con instintos asesinos desde la mas tierna infancia, aunque en su caso... nada de tierno.

La primera denuncia presentada contra él la formulo su propio padre, en 1906, cuando el Petiso tenía 9 años. Se presentó a la comisaria para decir que su hijo era "absolutamente rebelde a la represión paternal, resultando que molesta a todos sus vecinos, arrojándoles cascotes o injuriándolos". A esa edad, Petiso Orejudo ya presentaba una de las extrañas características de su personalidad: los actos de crueldad contra los animales.

Su padre, en la denuncia, añadió que su hijo se había entretenido matando a unos pájaros domésticos. Quería que la policía se hiciera cargo de su hijo, y Petiso acabó encerrado en un reformatorio. Pero no sirvió de nada, ya que en cuanto recobró la libertad en 1911, se dedicó a su carrera criminal.

Los psiquiatras que estudiaron su caso destacaron que se trataba de un imbécil, en el sentido estricto de la palabra: alguien despojado de inteligencia.

Sin embargo, el Petiso cometía sus crímenes aprovechándose de su aspecto de idiota, y ganándose la confianza de las víctimas.

El escenario de sus crímenes eran conventillos del barrio Parque Patricios. Por lo general, el Petiso atraía a chicos menores que el, ofreciéndose a jugar, o con golosinas, y entonces era cuando los llevaba a casas abandonadas para cometer sus crímenes.

Una de sus primeras víctimas fue un chico de 17 meses. Lo golpeó y lo arrojó contra un cerco de espinas. Esto lo advirtió un agente de policía, pero el Petiso dijo que había encontrado al niño, e insistió en llevarlo hasta su madre; ésta lo recompensó con unas monedas.

En otra ocasión engañó a un niño de 2 años, y lo intentó ahogar en una pila para caballos. Los ruidos llamaron la atención del propietario, y cuando le preguntaron por lo que estaba ocurriendo, el Petiso, mientras acariciaba al niño, dijo que se acababa de ir una mujer vestida de negro y baja, y que por suerte había llegado a tiempo para salvarlo.

Su siguiente intento también fracasó, intentó quemarle los ojos a un chico de 22 años, pero sus gritos atrajeron a su madre.

Mientras, el Petiso se saciaba con su crueldad hacia los animales, llegando a matar a un caballo con un cuchillo, y un gran impulso piromaníaco: incendió 2 casas, una fábrica de ladrillos, una estación de tranvías y un almacén. Cuando se le pidieron explicaciones, respondió:
- "Me gusta ver trabajar a los bomberos.. Es lindo ver como caen en el fuego."
Y así es como cometió su primer asesinato. Fue en 1912, le prendió fuego a las faldas de una niña de 3 años, que falleció tras 16 días en agonía.

Meses mas tarde, llevo al pequeño Arturo Laurora a una casa abandonada. Le tapó la boca conun pañuelo, y tras atarle un piolín de hilo trenzado al cuello, lo llevó arrastras a una habitación. Allí lo denudó, lo golpeó y finalmente lo estranguló.

Su siguiente víctima fue un vecino suyo, de 3 años. Tras comprarle caramelos de chocolate, se lo llevó y lo ató de pies y manos con un piolín y lo ahorcó, pero no llegó a morir. Al marcharse, se encontró con el padre del pobre niño, buscándolo con desesperación, y el Petiso le aconsejo ir a poner una denuncia; seguidamente regresó al lugar donde el pobre niño ya agonizaba, y le clavó un clavo en la sien.

Por la tarde, acudió a la casa del niño, donde los padres estaban velando al cadaver encontrado. Se acercó a contemplarlo, y antes de irse le movió la cabeza.
-"Quería ver si aún llevaba el clavo".. dijo en sus declaraciones.

Una mujer declaró haber visto al niño en compañía de un joven con unas grandes orejas y unos brazos largos, desproporcionados para su estatura.

Gracias a esta declaración, al día siguiente el Petiso fue detenido en su domicilio. En un bolsillo llevaba restos de piolín, y un recorte con la crónica del asesinato del pequeño Laurora.

En noviembre de 1915, fue condenado a cadena perpetua, y en 1923 se le trasladó al penal de Ushuaia.
Allí acumuló 13 sanciones, y terminó asesinado por su compañeros en enero de 1944

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