miércoles, 22 de agosto de 2012

La anatomía de los vampiros.

Según la leyenda, los vampiros poseen una fuerza sobrehumana y son extraordinariamente ágiles. Se les suele representar armados con colmillos retráctiles y uñas desmesuradamente largas. Además, resultan invulnerables a la mayoría de las armas. No comen, de hecho, son incapaces de ingerir alimentos, no beben más sangre, que puede ser humana o no, y no necesitan respirar. La luz solar y el ajo son, por el contrario, sus puntos débiles.


¿Cómo sería la anatomía de los vampiros si fueran reales?

Cerebro: el vampiro presenta niveles bajos de serotonina, un neurotransmisor asociado a los estados de ánimo, lo que explica su agresividad.

Colimillos: no son caninos, sino incisivos laterales muy alargados que están nutridos por una gran concretración de sangre en las encías.

Pulmones: la respiración es inexistente. El oxígeno necesario para mantener activo el cuerpo se obtiene del fluido vital de las víctimas.

Músculos: la colonización masiva de los tejidos por bacterias portadoras de hematíes vuelve las fibras musculares muy elásticas.

Ojos: sus pupilas se dilatan mucho y en sus retinas predominan los bastones, fotorreceptores que permiten la visión nocturna. El sol, sin embargo, los ciega.

Oídos: el pabellón auditivo aumeta de tamaño y gana algo de movilidad, lo que permite al vampiro orientarse mediante los sonidos.

Piel: la dermis se vuelve cerúlea. El metabolismo limitado de los no muertos apenas permite producir melanina, por lo que son muy sensibles a la radiación solar.

Descomposición: el flujo sanguíneo apenas mantiene las células en un estado vegetativo. Cuando se interrumpe, el cuerpo se pudre en menos de una hora.

Uñas: se endurecen y siguen creciendo, y permiten que el vampiro desfarre la piel de sus víctimas y pueda consumir su sangre con rapidez.

Genitales: al estar cerca del depósito intestinal, reciben más irrigación que otras zonas. El vampiro mantiene una exitación sexual elevada.

El "agente vampírico": el vampiro tiene en su sangre una bacteria que se desplaza por el torrente sanguíneo de cuerpo infectado, donde arrastra y fagocita hematíes. Los glóbulos rojos que no son consumidos se reparten en los tejidos, lo que permite que el cuerpo mantenga un metabolismo limitado. Tras la infección, la víctima queda en coma y no recupera una apariencia de vida hasta que el microorganismo se ha reptroducido lo bastante como para inundar su sistema circulatorio y reactivar sus músculos.

La sangre chupada por el vampiro pasa directamnete a su estómago, y de ahí al intestino. Entonces es absorbida tal cual por los capilares. No existe digestión en el sentido estricto del término. El corazón, que ya no funciona, no impulsa el líquido vital por el organismo. Un tipo especial de bacteria es capaz de arrastrar los hematíes hasta los tejidos para suplir sus funciones.

Este mismo microorganismo podría colonizar las regiones necrosadas y regenerarlas. Por ejemplo, reparar un corte, acumularía una determinada cantidad e sangre en la herida. Aunque el corazón es inoperativo, sigue siendo vital para el vampiro ya que toda la sangre pasa por él en su viaje al cuerpo. Una estaca que lo traspasara desangraría al monstruo.


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